“La llamaron Prudencia la loca. Pero a ella no le importó. La ridiculizaron por ser mujer, madre soltera e indígena.Sin embargo, Prudencia Ayala no dejó de luchar por lo que creía que eran sus derechos como mujer ciudadana en El Salvador…”

El pasado jueves 14 de marzo se celebró en el Ateneu Muncipal de Rubí laconferencia y coloquio “Prudencia Ayala y la lucha de las mujeres en América”  de la mano de Carlos Henriquez Consalvi, director del Museo de la Palabra y la Imagen (MUPI) y con el impulso de la asociación sociocultural 1 punt 5, una de las entidades fundadoras de la Xarxa de Literatura Salvadorenya a Barcelona y con la participación de mujeres salvadoreñas, de otras comunidades, de entidades y grupos políticos de este municipio.

La vida de Prudencia Ayala no fue fácil, como la de muchas mujeres a fines del siglo XIX principios de siglo XX que reclamaban por la igualdad de derechos en todo el mundo. Y para agregarle más dramatismo, su vida estuvo teñida por un halo ‘mágico’ desde el inicio.

Prudencia nació el 28 de abril de 1885 cerca de Sonzacate, en el departamento de Sonsonate, en El Salvador, cuando su madre cabalgaba en el medio del campo en una noche de tormenta, según reconstruye el Museo de la Palabra y la Imagen.

Su infancia fue muy pobre por lo que no está claro si pudo terminar sus estudios primarios.Y siendo muy joven empezó a escuchar voces misteriosas que le revelaban el futuro, según se desprende del archivo de la familia de Prudencia que obtuvo el museo.Siendo ya adulta publicó poemas, libros y manifestaciones de sus ideas a favor de los derechos de la mujer en el diario que fundó: Redención femenina.

“No tenía educación, su misma escritura es muy ingenua y no tenía a nadie a su alrededor que la ayudara. Yo creo que era una autodidacta. Imagino que leía mucho los ecos que venían de Estados Unidos y de Inglaterra”, explicó Carlos Henríquez Consalvi.

En 1930, Prudencia Ayala se lanzó a la candidatura presidencial de El SalvadorY hasta donde se conoce, fue la primera mujer en tomar ese paso en todo América Latina. “La mujer ha gobernado en Europa en el sistema monárquico. ¿Qué de extraño tiene que gobierne en las Repúblicas del Continente indo-latino-hispanoamericano en el sistema democrático?”, escribió Ayala en la editorial del diario Redención Femenina, que publica en Guatemala en junio de 1930.

Y continuó: “Es razón, puesto que el hombre y la mujer forman el cauce del mundo: los dos forman el hogar, los dos forman la sociedad, los dos deben formar el concepto ciudadano y construir las leyes democráticas contra la esclavitud, los dos deben formar el gobierno“.

Su programa de gobierno promovía los derechos ciudadanos de la mujer, el apoyo a los sindicatos, la honradez y competencia en la administración pública, la prohibición del uso de armas en el Congreso, la limitación de la distribución y consumo del aguardiente, la libre expresión y el respecto por la libertad de cultos, entre otros puntos. 

Tras el lanzamiento de Ayala empezaron los cruces de opiniones en la sociedad. Los medios de comunicación la criticaron tildándola de loca. ¿Cómo una mujer se atrevía a lanzarse como candidata a la presidencia?

“La prensa escrita de ese momento la ridiculizó, hacían chistes sexistas sobre ella. Prudencia fue triplemente burlada e ‘invisibilizada’ por ser mujer, por ser madre soltera y por indígena”, destacó Henríquez Consalvi.

El único que salió en defensa de Prudencia Ayala fue el periodista y político salvadoreño Alberto Masferrer que escribió en el diario Patria“Prudencia Ayala defiende una causa justa y noble, cual es el derecho de la mujer a ser elector y ocupar altos puestos. Su programa de gobierno no es inferior en claridad, sentido práctico y sencillez, al de otros candidatos que se toman en serio”.

El debate sobre su derecho a ser candidata a la presidencia llegó a la Corte Suprema de Justicia de El Salvador. Los magistrados fallaron en su contra. Los jueces determinaron que las leyes no concedían el derecho ciudadano a la mujer, como consecuencia no podía ser candidata.”Prudencia Ayala puso en evidencia los límites de la democracia salvadoreña. Ella no entendía cómo las mujeres no son ciudadanas en el pleno sentido de la palabra: de elegir y ser electa

Ayala aceptó la decisión de la justicia pero respondió al dictamen con una carta abierta a los salvadoreños publicada en el diario La Época el 25 de noviembre de 1930. “(…) si en algo he fastidiado a los políticos, perdónenme almas mías que no lo he hecho en mala intención, sino en el deber de un principio cívico para defender los principios del derecho individual que le asiste a la mujer”, escribió. “Los políticos que me han ridiculizado quedan perdonados con todo corazón, para que ellos, perdonen mis entusiasmos cívicos si con ello les ofendo”, añadió.

Prudencia Ayala murió el 11 de julio de 1936, pero pasaron varios años hasta que las mujeres tuvieron derecho a votar en El Salvador. Recién a partir de 1950 las salvadoreñas pudieron elegir y ser elegidas en el ámbito político.

“Fue una precursora de los derechos femeninos en el país y ahora ella comienza a ser reconocida lentamente”, concluyó Henríquez Consalvi.

Extracto del debate desarrollado en Rubí y del artículo de la BBC “Quién es Prudencia Ayala, la primera mujer en América Latina que aspiró a la presidencia de un país y a la que tildaron de loca

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