Ja arribats a El Salvador, la primera crònica que volem compartir és un interessant reportatge de Septimo Sentido a la secció del diari Premsa Gràfica amb el títol de “Niñas de pandillas enemigas se juntan en una canción”. Un projecte que impulsa Temps Nous Teatre (TNT) des d’El Salvador i Huacal des de Catalunya amb el suport de la Generalitat i de l’Ajuntament de Barcelona i on TNT realitza un treball fantàstic…

Aquest reportatge, en les seves línies, ens presenta l’experiència d’aquestes joves internes a Llopango, una orquestra de cordes formada per joves que han estat condemnades pels tribunals salvadorencs, el treball de Temps Nous Teatre (TNT) i la particularitat d’aquest grup artístic és que en ell conviuen en pau noies i adolescents amb afinitat a la pandilla Barrio 18 i a la Mara Salvatrucha.

“Andrea tiene 24 años, es bachiller, toca el violín, forma parte de un grupo de coreografías y quiere estudiar Diseño Gráfico. Pero quienes la ven entrar a este salón solo pueden notar algo en ella: en la mano tiene tatuajes que la relacionan con la pandilla Barrio 18.

Ella es parte de una docena de adolescentes que a las 2 de la tarde entra cargando violines, violas y cellos a este evento en la colonia Escalón. Las adolescentes, vestidas con jeans y camiseta blanca, han sido invitadas a tocar unas canciones. Las han traído en microbuses desde el Centro de Inserción Social Femenino, donde guardan prisión. A diferencia de ellas, los maestros que se graduarán de un curso de “Educación y democracia” han venido vestidos de gala al Instituto Nacional de Formación Docente.

Al grupo de muchachas lo acompaña la directora del centro junto a una orientadora y personal del Instituto Salvadoreño para el Desarrollo Integral de la Niñez y la Adolescencia (ISNA). Ninguno muestra un arma visible, pero llevan, cruzada sobre el pecho, una pequeña bolsa, listos para cualquier eventualidad que perturbe la convivencia que se ha logrado entre las jóvenes.

Andrea es alta, tiene la piel y ojos claros. Cuando tenía 17 años llegó al centro por una condena de secuestro. No fue capturada sola, también su novio de la adolescencia fue enviado a prisión. Ella terminó hace dos años su educación media y se está formando en cuánto taller puede. A pesar de estar ocupada, los seis años y 10 meses que lleva presa no han pasado pronto. Este día ha salido, como el resto de sus compañeras, con el permiso de un juez a realizar una presentación de lo aprendido en sus clases de música….”

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